En la actual contienda política se ha perfilado como una figura novedosa la denominada Coalición Colombia o los Ni Ni, conformada por el Polo Democrático en cabeza de Jorge Robledo, el Partido Verde en cabeza de Claudia López y Sergio Fajardo de Compromiso ciudadano. La semana pasada mediante un acuerdo político se decidió que el Candidato de la Coalición sería Sergio Fajardo.

Los énfasis de la Coalición Colombia en el tema de la corrupción conduce a pensar que la estrategia política es reeditar la Ola Verde del año 2010 que lideró el Ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus. Reeditada esta Ola, se buscaría subordinar la votación de la izquierda que hoy encabezan Gustavo Petro, Clara Lopez, Carlos Caicedo y Piedad Córdoba en una eventual segunda vuelta con el Uribismo o German Vargas Lleras.

No obstante, la Coalición y especialmente su Candidato Presidencial Sergio Fajardo, han comenzado a cometer varios errores que les impedirán reproducir la Ola que los impulse a la Presidencia de la República. El primero es que dicha Ola en el 2010 emergió a partir de una consulta llevada a cabo entre Mockus, Lucho Garzón y Enrique Peñalosa, que movilizó mas cuatro millones ochocientos mil votos, que le dio un viento de cola a su ganador Mockus, para de manera sorpresiva solo a tres meses de las elecciones se posicionara como una figura que le disputaba el candidato del Presidente Uribe, Juan Manuel Samtos, el primer lugar. La Consulta en sí misma trepó a Mockus en la Ola, y esto arrastró un entusiasmo juvenil que inundó las redes sociales y reactivó la esperanza de un cambio.

Los Ni Ni en cambio, renunciaron a esa consulta, y mediante un acuerdo político ungieron a Sergio Fajardo como candidato, sin proponer refrendación alguna de este nombramiento entre sus bases partidarias y la ciudadanía, lo que los ha situado en el enfrentamiento de varias dificultades al interior de sus partidos, el Polo Democrático y los Verdes. Del lado del Polo en el corazón mismo del origen de Fajardo, la Concejal de Medellín del Polo Democrático Luz María Munera, ha expresado que no acatará esta decisión y que no votará por el candidato escogido. El expresidente del Partido Verde, Candidato al Senado Antonio Sanguino, expresó ante la opinión pública que la coalición Ni Ni es insuficiente y que esta debería ampliarse a una consulta más amplia. En ese mismo sentido se han expresado varios líderes verdes y candidatos al Senado de esa colectividad. Del lado del Polo Democrático, se observa a Jorge Robledo defendiendo el candidato nombrado y pugnando por la no apertura de esta coalición a otros candidatos del espectro de la izquierda. Lo que resulta preocupante y llama la atención es que el resto de Senadores de la colectividad amarilla, guardan un silencio frente a esta decisión, no expresan ni entusiasmo ni rechazo, solo un incierto silencio.

A esto se le suma que en el 2010, el Candidato de la Izquierda era un Gustavo Petro debilitado por la disputa de una consulta intrapartidista, donde el derrotado Carlos Gaviria por los resultados, no reconoció el triunfo y por tanto no apoyó abiertamente al Candidato del Partido. Era un Petro que estaba maltrecho en un Partido que no reconocía sus propios mecanismos democráticos de selección del candidato presidencial. El Petro de hoy, se encuentra en el primer bloque de intencionalidad de voto de las encuestas, tiene gran fortaleza en un voto de opinión juvenil que movilizaría una Ola en redes, e ideológicamente podría resultar un candidato más atractivo para las bases del Polo Democrático desconcertadas por la decisión que no consideró una refrendación por parte de estas.

 

En este punto la Ola sigue enredada, y peor aun cuando las primeras declaraciones del candidato nombrado Sergio Fajardo, es la afirmación de que no asistirán a una consulta interpartidista, desde muy temprano comienza a cometer el error que sepultó a Mockus contra Santos, se muestra como un hombre sectario, no unitario, que descarta de tajo la posibilidad de establecer un acuerdo o consulta con los candidatos alternativos que han mostrado disposición, y para rematar en una entrevista radial, la emprende contra el Partido Liberal, calificándolo de corrupto,  cuyo candidato es Humberto de la Calle, que tiene el mérito de ser el arquitecto del proceso de paz, que le ha merecido el apoyo y respeto de un electorado de opinión importante del país. De la Calle lo invita a la unidad, pero Fajardo reafirma su aislamiento y deseo de continuar solo.

Esto se suma, que a solo diez días de haber sido nombrado, ha comenzado a dar entrevistas a medios de comunicación, que en la misma línea del Mockus derrotado en el 2010, ha optado por tener un discurso ambiguo, confuso, superficial, sin planteamientos concretos sobre temas cruciales para el país, un discurso que muestra indecisión y que algunos podrían interpretar como desconocimiento del país. Esto podría empezar a costarle cuando se abran los escenarios de debates de opinión pública y tenga que enfrentar a candidatos experimentados y fondeados en los asuntos públicos como lo son Gustavo Petro o German Vargas Lleras.

En medio de esto, un movimiento de redes, una parte de esa Ola hace un llamado a la unidad de todos estos sectores desde la primera vuelta: Fajardo, Petro, Clara Lopez, Caicedo, Piedad Cordoba, Humberto de la Calle, me atrevo a pensar que ese electorado va a premiar al candidato que asuma el liderazgo de esa unidad con generosidad y grandeza. Mal harían los demás candidatos en emular esta postura de cierre de posibilidad y esperanza de unidad. Máxime, cuando el que dijo Uribe, ya apareció en las encuestas, y está de segundo después de Fajardo.

El escogido mediante encuesta del Centro Democrático fue Ivan Duque, que comenzará a recorrer el país con Uribe y que avanza en un acuerdo con la Candidata Conservadora Martha Lucia Ramirez, que en las elecciones pasadas obtuvo la no despreciable cifra de dos millones de votos. Al unísono, Vargas Lleras, que comenzó su campaña desde el gobierno hace cuatro años, por no decir que la empezó hace más de medio siglo con su parentela que desde entonces ha estado enquistada en el poder, avanza tranquilo en aceitar su potente maquinaria de clientelas, sabe que su fuerte no es la opinión, su poderío se verá el día de las elecciones. Ahora intenta sobreaguar sus vínculos con los principales escándalos de corrupción del país, omitiendolos, y posando de estadista, lanzando propuestas de políticas públicas sobre los distintos temas del país, con bastantes dificultades, porque ha tenido que corregir varias ante la imprecisión de los planteamientos, en otras propone lo mismo que ha venido desarrollando el mal calificado e impopular gobierno de Juan Manuel Santos.

Ante este panorama, debemos insistir en que una vez más se demuestra en América Latina, que la división de la centro izquierda solo ha conducido a que la derecha se consolide como fuerza hegemónica, pasó en Chile con el reciente triunfo de Piñeras ante la división de la Nueva Mayoría de Bachelet con el Frente Amplio de Beatriz Sánchez. Ante un panorama de fragmentación de primera vuelta en Colombia no es descartable la segunda vuelta sea frente nacionalista, entre el uribismo y Vargas Lleras. Tenemos suficientes razones para unirnos en la consolidación de la paz y el avance en las reformas que requiere el país. Por eso nos unimos a la Ola Juvenil que pide en redes la más amplia unidad de los sectores alternativos, en una amplia y generosa consulta interpartidista. Esa es la Ola que queremos impulsar, una ola multicolor. #OnosUnimosOnosHundimos.

CAROLINA CORCHO MEJIA: Corporación Latinoamerica Sur

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