El panorama electoral está incierto, abierto aún. Las encuestas han mostrado como cabezas de la contienda a los candidatos Vargas Lleras, Sergio Fajardo y Gustavo Petro. Sin que haya sido claro que alguno logre ganar en primera vuelta. Por el lado de la derecha, existen dos bloques, el de Vargas Lleras por un lado, y el correspondiente al acuerdo Andrés Pastrana y Alvaro Uribe, que cuenta con Marta Lucía Ramirez, Alejandro Ordoñez e Ivan Duque, que se medirán en una consulta para optar por candidato único el próximo 11 de marzo. Lo que posibilitaría que el espectro político de la derecha tuviera dos candidatos. En este bloque se disputan quien prevalecerá sobre quién. El uribismo tiene posibilidades de imponerse, dado que la consulta, en caso de que movilice más de cuatro millones de votos, le daría al candidato ganador un viento de cola que lo impulse a la segunda vuelta. En este caso subordinarían a Vargas Lleras, que hará su demostración de fuerza en las elecciones parlamentarias, donde aspira a conseguir un número mayor de escaños en el Congreso de la República.

 

Del lado de la Centro izquierda, la situación se torna con una mayor división, de un lado está Sergio Fajardo en la Coalición Colombia, de otro lado Humberto de la Calle con su fórmula Vicepresidencial Clara Lopez, y el bloque de Gustavo Petro y Carlos Caicedo que se medirán en consulta el próximo 11 de marzo. Es importante anotar que Gustavo Petro propuso a los demás candidatos la necesidad de establecer una coalición unitaria que dirimiera la candidatura mediante consulta y unificara fuerzas, propuesta que fue rechazada por el resto de los candidatos. Igual que la propuesta que hizo Gustavo Petro de unificar las fuerzas del Polo Democrático, Alianza Verde y Lista de la Decencia, para sacar una lista conjunta que garantizara una bancada fuerte en el Congreso. Tampoco fue aceptada esta opción, que hubiera sido una forma sensata de no poner en riesgo el alcance de los umbrales de los distintos partidos alternativos.

En esa apuesta por la unidad, hubo un movimiento poco comprensible por parte de Clara López, que renunció a ir a la consulta con Gustavo Petro, con quien construyó la lista de la Decencia al Congreso, para sumarse a la campaña de Humberto de la Calle, movimiento que no le trajo réditos a De la Calle, en tanto esta adhesión no le generó ningún repunte en las encuestas, en las que está bastante rezagado, con un 5% de la intención de voto.

Uno de los resultados del rechazo de estos sectores políticos a construir una coalición con Petro, es que este tuvo que emprender en solitario una campaña que ha derivado en una ola, que ha llenado varias importantes plazas públicas en el país, y lo han tenido encabezando las encuestas. Esto sumado a que optó por presentar propuestas de fondo sobre las grandes problemáticas sociales, en un discurso antisistema que ha calado bien en una ciudadanía indignada con la situación actual. Este hecho desató una hemorragia en el Polo Democrático y en la Alianza Verde, partidos que habían optado por apoyar a Fajardo, no obstante, algunas de sus bases han expresado públicamente su apoyo a Gustavo Petro en el marco de la consulta.

Como consecuencia, comenzó un descenso de Sergio Fajardo en las encuestas, hasta llegar al 11% en la última medición de febrero, de cifras y conceptos. Como era previsible, la inestabilidad de su coalición que no refrendó con las bases de sus partidos su selección como candidato, su discurso gaseoso frente a las problemáticas del país, sin una toma de posición clara frente a temas álgidos, son parte de las razones de este descenso. Este reversazo  hubiera podido tener una nueva posibilidad, con una fórmula vicepresidencial que le posibilitara ampliar su horizonte electoral con un sector político complementario, pero optó por encerrarse en Coalición Colombia con el nombramiento de Claudia López como fórmula vicepresidencial, fórmula que en mi opinión, no le suma, porque estos votos estaban allí. Veo difícil que vuelva a repuntar en las encuestas.

La emergencia de Gustavo Petro como fenómeno político en las encuestas y en la plaza pública, trae consigo que la matriz de opinión que favorecía a los candidatos de centro, se desplace a los extremos. En ese sentido se explica el vertiginoso ascenso de Iván Duque, que recorre el país de la mano de Uribe, que sabemos cuenta con un 30% del electorado. En la mencionada encuesta de cifras y conceptos, este empata con Gustavo Petro, y se perfila como el ganador de la consulta uribista. Duque se muestra como una figura renovadora, moderado, conocedor de los temas del país. No obstante su candidatura cabalga sobre las maquinarias uribistas que disputan en 567 municipios del país, en un cabeza a cabeza con Vargas Lleras, las estructuras clientelares. Discurre además, sobre el voto de opinión del uribismo que se afinca en el No al Plebiscito, y el “Hacer trizas el acuerdo de paz”. Por lo pronto han logrado imponer dentro de la agenda pública de problemáticas que definen la intención de voto de los colombianos, el tema del temor de que “Colombia se vuelva como Venezuela” o que un “régimen castro chavista llegue al poder”. Si bien Vargas Lleras ha adoptado este discurso polarizante para hacerse a la base social del uribismo, por los resultados de las encuestas, quien capitaliza todo ésta matriz del miedo y la pos verdad que han generado, es el candidato uribista. Vargas no logra aún capturar este voto de opinión, cayó en las encuestas y ha permanecido así desde hace un tiempo.

Este es el panorama el día de hoy, que podría cambiar conforme a los resultados de las elecciones parlamentarias en marzo 11. El 11 de marzo se miden en consulta las fuerzas del No representadas en la consulta del Uribe-pastranismo y las fuerzas del Sí, dispersas, pero que asume en este momento la Consulta Petro-Caicedo. El resultado de estas consultas será determinante para el futuro de los punteros de las encuestas Duque-Petro. No se descarta que la movilización de las maquinarias de Vargas Lleras en las elecciones parlamentarias le den un viento de cola que le permita pasar a la segunda vuelta con Duque. Existen todas las posibilidades que ante la dispersión de las fuerzas políticas del centro izquierda, los dos candidatos de la derecha pasen a la segunda vuelta.

Es necesario tejer un nuevo acuerdo entre las fuerzas de la Centro Izquierda, esto implica reconocer que hasta el momento, el candidato que mayor opción tiene de pasar a segunda vuelta es Gustavo Petro, no obstante, tendremos que intentar de nuevo, una alianza entre Fajardo-De la Calle y Petro, esto empieza por generar un pacto de no agresión entre estas candidaturas, que permita mantener las puertas abiertas para el diálogo. Indudablemente fue un error por parte de De la Calle y Fajardo no haber aceptado ir a una consulta con Petro, este hubiera sido el mecanismo más claro para construir el proceso social de esta unidad. Se tendrá que buscar una nueva fórmula para esta unidad. De no lograrlo, se está ante el inminente riesgo de incluso que este espectro político, por su dispersión, quede por fuera de la segunda vuelta, teniendo aún las mayorías colombianas. Lo que está en riesgo es la Paz, y la posibilidad de retroceder en este logro.

CAROLINA CORCHO MEJÍA: Médica psiquiatra, politóloga. Integrante Corporación Sur 

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