Una pieza cinematográfica basada en la novela The surgeon of crowtorne de Simón Winchister, un hecho real acaecido en el siglo 19 de la Inglaterra colonial. Allí, James Murray (Mel Gibson) un hombre erudito de la academia de Oxford, se propone la perenne tarea de construir el primer diccionario de la lengua inglesa. La obsesiva reconstrucción de una lengua que se enrarecía por su paso por las naciones colonizadas por Inglaterra. 

De forma inesperada, para llevar a cabo esta quijotesca labor, se encuentra con el Dr. W.C Minor (Sean Penn), un homicida, ex combatiente de guerra, que se encuentra en un sanatorio psiquiátrico por haber asesinado a un hombre delante de su esposa y cinco hijos. Un hombre atrapado en la psicosis y a los disciplinantes métodos terapéuticos de la psiquiatría de la época , el homicida-trastornado, preso entre la más devastadora institución disciplinaria- la cárcel psiquiátrica-sometido al  panóptico del poder del estado y del saber médico, sujeto al estigma que supone ser al mismo tiempo un paciente psiquiátrico y un criminal.

Estar situado en el lugar del homicida-trastornado, supone una ruptura con el orden social establecido, el trastornado psicótico implica una ruptura del orden simbólico, una enajenación de la realidad, una pérdida de sentido. Desde este no lugar, Minor se convierte en el principal contribuyente de Murray en la construcción del diccionario, aporta 10 mil palabras a la monumental tarea de reconstruir el sentido de una nación a través de significar sus palabras. El significa las palabras y las palabras lo vuelven a resignificar a él.

En ese mismo proceso emerge el calvario de la culpa, sucedida de los fugaces recuerdos, entreverada con las alucinaciones, la demoledora persecución de los muertos. Este sentimiento se manifiesta en una autoflagelación que como efecto, consigue que la institución disciplinante reaccione con sus más drásticos métodos. El temor del psiquiatra tratante de haber permitido un tratamiento heterodoxo, lo vuelca a compensar su acción terapéutica con una consecuente con la más extrema ortodoxia de métodos de choque. No obstante, la redención de la culpa llega vía una acción de perdón y reparación con la familia de la víctima del homicidio, un amor inédito surge entre la viuda y el victimario.

La monumental obra de reconstrucción de la lengua de la nación a través del diccionario, que implica la construcción de la nación misma, logra al final doblegar la institución disciplinante, la cárcel psiquiátrica. La academia de Oxford logra que el Dr. Minor sea liberado del lugar del panóptico y sea trasladado en su país de origen. Allí, según el relato, vive el resto de sus días bajo un diagnóstico catalogado en la taxonomía de esa época como esquizofrenia, tipificación, que dicho sea de paso, para un psiquiatra contemporáneo sería bastante discutible, pero esto no será sujeto de discusión de este escrito, que sólo tenía una pretensión de hacer una narrativa de la historia contada por el director Farhad Safinia.